CORRUPCIÓN IMPERIAL

Impacto del Dictamen del CESE sobre la “Corrupción en la contratación pública” en la España de la “Koldumbre”

Alberto J. Tapia

Comenzamos esta opinión dejando claro a los lectores que su título no responde a un deseo de rememorar episodios de corrupción del Imperio Romano, sino a una intención mucho más modesta de dar cuenta del sainete de corrupción grotesco -por sus actores y por sus conductas- que está viviendo, en los últimos tiempos, la maltrecha España y que bien podría llevar por título El César Sánchez y la Emperatriz Pompeya Gómez”. Y todo ello a la luz del Dictamen del CESE que mencionamos en el encabezamiento. Procedemos.

El Dictamen del CESE sobre la “Corrupción en la contratación pública”. Contenido y proyección en España

En el DOUE del pasado 26.03.2024 (Serie C) se publicó el Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la «Corrupción en la contratación pública y su impacto en el mercado interior» (Dictamen de iniciativa, C/2024/2095, Aprobado en el Pleno de 17.1.2024). Nos parece que su contenido y la proyección en España puede interesar a los lectores de este Diario que nos acoge, a quienes invitamos a leerlo en su integridad puesto que es de dominio público.

Contenido del Dictamen

En cuanto se refiere a su contenido, nos interesa comenzar destacando alguno de sus “antecedentes cuando señalan que “la Comisión ha llegado recientemente a la misma conclusión: «Cada año, más de 250 000 autoridades públicas gastan alrededor de 2 billones de euros (alrededor del 13,6 % del PIB) en la adquisición de servicios, obras y suministros en la UE». La inyección de una ingente cantidad de recursos financieros en el mercado de la contratación pública atrae la delincuencia (organizada y de otro tipo), además de representar un reto para las administraciones públicas, que se ven en la necesidad de organizar procedimientos urgentes en situaciones de extraordinaria y urgente necesidad. La Comisión ha declarado que «ningún sector o ámbito de actividad está a salvo de los riesgos de corrupción, pero los ámbitos de alto riesgo comunes merecen especial atención, ya que por lo general son los que implican la gestión de fondos públicos importantes». Se calcula que entre 2016 y 2021 el riesgo de corrupción supuso un coste total en la EU-27 de 4 300 millones EUR para los contratos públicos financiados con fondos de la UE”.

Si pasamos a leer sus “conclusiones y recomendacionesnos llaman especialmente la atención las siguientes:

 “1.1.Las sucesivas crisis que han azotado el planeta desde 2020 han supuesto una mayor intervención de las autoridades públicas en la economía, tanto a nivel nacional como europeo, lo que ha tenido como consecuencia un incremento de las inversiones públicas destinadas a proteger los bienes comunes europeos (como la salud, la seguridad, el medio ambiente, el clima y la paz). Los recursos financieros europeos y nacionales, que constituyen instrumentos importantes para garantizar la prosperidad y la competitividad de Europa, se derivan de los impuestos que paga el contribuyente europeo. Por consiguiente, al igual que estos recursos, los fondos destinados a la contratación pública no deben utilizarse en pro de intereses privados e ilícitos”. (…)

“1.3.La corrupción es un delito grave y tiene una dimensión transfronteriza, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 83, apartado 1, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Con el fin de garantizar un nivel mínimo de coordinación y armonización de las prácticas jurídicas e institucionales de los Estados miembros, el Comité Económico y Social Europeo (CESE) considera que el Parlamento Europeo y el Consejo deben adoptar la propuesta de Directiva de la Comisión al respecto lo antes posible durante la presente legislatura”.(…)

“1.5.Conviene prestar atención a la contratación pública, con toda su complejidad y consecuencias. La UE debe dar prioridad a la evaluación del marco legislativo relativo a la integridad de la contratación pública y su aplicación en la práctica, con el fin de comprobar si es coherente con las necesidades en materia de lucha contra la corrupción. De ese modo, la Comisión podrá decidir si ejerce su derecho de iniciativa legislativa y escoger el procedimiento adecuado para ello”. (…)

“1.8.Para los agentes políticos, las prácticas corruptas pueden ser fuentes de beneficios y recursos ilegales con las que hacer campaña y mantener sus sistemas de clientelismo, lo que contribuye a destruir la igualdad de condiciones. Los agentes extranjeros pueden recurrir a la financiación ilegal para prestar apoyo a diversos candidatos y movimientos políticos, concederles ventajas injustas y poner en peligro la integridad y el pluralismo electorales. En este sentido, es necesario ajustar en mayor medida los esfuerzos de lucha contra la corrupción con los esfuerzos por salvaguardar y desarrollar la democracia en la UE, que actualmente se enmarcan en el Plan de Acción de la UE para los Derechos Humanos y la Democracia”. (…)

“1.12.El sistema de inhabilitación interconectado (entre las autoridades europeas, las instituciones nacionales y los bancos privados) podría servir para proteger el mercado interior del uso indebido de los recursos públicos destinados a los procedimientos de contratación pública, con independencia de que dichos recursos sean europeos o nacionales”. (…)

“1.15.La contratación pública se encuentra descentralizada en todos los Estados miembros, por lo que es necesario crear instrumentos que respalden la integridad del procedimiento de contratación en las esferas regional y local. El Comité de las Regiones puede ofrecer una visión adecuada respecto de la consecución de este objetivo”.

Proyección en la España de la Koldumbre

Si el lector se toma la molestia de confrontar las “conclusiones y recomendaciones” transcritas con la “koldumbre” reinante en España comprobará que todas ellas encuentran perfecto acomodo en nuestra nación. Llamamos “koldumbre” a la podredumbre sistémica de las instituciones generada por los Koldos y las Koldas que colonizan la vida política y académica gracias al amparo del poder establecido.

La asombrosa coincidencia del diagnóstico del Dictamen del CESE y la situación que observamos en la España de la Koldumbre nos lleva a plantear dos hipótesis alternativas: o bien la Comisión Europea, el CESE y el resto de instituciones de la UE sufren de ceguera en estado terminal que les impide ver la malversación galopante de fondos europeos habida en España con ocasión de la pandemia del Covid; o bien han decidido deparar al Reino de España un tratamiento de Estado Libre Caribeño Asociado de corrupción incorregible.

El César Sánchez y la Emperatriz Pompeya Gómez

Decíamos al comienzo de esta Opinión que, movidos por la Declaración del CESE; nuestra intención era dar cuenta del sainete de corrupción grotesco que está viviendo en los últimos tiempos la maltrecha España y que bien podría llevar por título “El César Sánchez y la Emperatriz Pompeya Gómez”. Este título evoca el legendario episodio en el que Cesar, en marcha -precisamente- hacia Hispania, donde tenía que servir como dictador, dejó para la posteridad una famosa enseñanza plasmada en el refranero popular y que reelabora ligeramente su respuesta a las matriarcas que pedían que siguiese con su esposa Pompeya: «La mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo».

Pues bien, aquí y ahora, nadie en su sano juicio puede ignorar que los tejemanejes de la Emperatriz Pompeya Gómez, al amparo de la “longa manu” del César Sánchez han enriquecido hasta la náusea a los empresarios corruptos que han esponsorizado sus proyectos de captación de fondos públicos y privados tan exitosos como ridículos. Y todo ello gracias a la implicación -parece que silente- del César Sánchez que no se abstuvo cuando los conflictos de intereses groseros le hubieran exigido hacerlo y a la pátina de prestigio universitario que le presto la Universidad pública más grande de España en la que quien suscribe ejerce su docencia desde hace más de cuarenta años.

No queremos cerrar esta referencia al sainete de “El César Sánchez y la Emperatriz Pompeya Gómez” sin dejar de recordar a los lectores que el disfrute conyugal de las prebendas -de todo tipo, incluidas las económicas- del poder es rasgo típico de las dictaduras desde la antigüedad. En el presente donde podemos identificar más de una autocracia caribeña liderada en régimen de gananciales. En España,  la degradación de nuestra democracia comenzó a mostrar síntomas preocupantes cuando hace unos años contemplamos como un vicepresidente y una ministra del gobierno compartieron las mieles de lujo inmobiliario al que había jurado renunciar. Pues bien, como toda infamia tiende a perpetuarse en un cuerpo social enfermo, ahora asistimos con asombro a espectáculos delictivo-grotescos donde sin vergüenza se establece una red clientelar construida sobre la base de los cadáveres de miles de compatriotas fallecidos a consecuencia de mascarillas defectuosas cuya única utilidad fue enriquecer a unos vivos cliente asiduos de lupanares.

Mensaje final: Resistiremos

Cumpliendo nuestra costumbre de ofrecer un mensaje final esperanzador, decimos a los lectores que, en estos tiempos que corren de cobardía generalizada en los que el rebaño critica en voz baja las infamias continuas del poder al tiempo que da consejos bienintencionados de guardar un silencio vergonzante, seguimos usando la libertad de expresión que -por ahora- nos garantiza el artículo 20 de nuestra Constitución para ofrecer a los lectores de este Diario que nos ampara nuestras opiniones, acertadas o erróneas, pero en todo caso  libres. Cuando algunos amigos nos recomiendan guardar un silencio cobarde para dejar la puerta abierta a participar en los múltiples beneficios que derrama la corrupción generalizada a modo de copas de champán, reivindicamos la libertad crítica de la austeridad honrada. Y que conste en acta que no pretendemos presentar como heroicidad lo que es un ejercicio de decencia ciudadana cuál es denunciar la infamia que nos asfixia a la gran mayoría en beneficio de una minoría de delincuentes sectarios, corruptos, racistas y lamentable e inmensamente ricos a nuestra costa.