El trampantojo del crecimiento económico en España: tres síntomas preocupantes

Como nos sucede lamentablemente en los últimos tiempos, redactamos esta entrada -desde el asombro espantado o el espanto asombroso- sobre el crecimiento económico de nuestro país que anuncian, a bombo y platillo, durante los últimos días, el ejecutivo y sus terminales mediáticas y empresariales. Y decimos que lo hacemos desde el asombro que nos produce el contraste entre los “cuentos” que se publicitan con enorme entusiasmo y “potencia de fuego” y las “cuentas” que nos suministran -o nos escamotean- los organismos nacionales  internacionales (ya se sabe que los clásicos dicen que, en Economía, “lo que no son cuentas, son cuentos”).

Nuestro diagnóstico de basará en tres síntomas preocupantes avalados por los datos reales:

El hundimiento de la inversión extranjera en España

En primer lugar, frente a las manifestaciones autocomplacientes del ejecutivo y, muy especialmente, de la responsable del ramo que ha emigrado recientemente a otros lares bancarios europeos magníficamente retribuidos dejando tras de sí los efectos de su gestión económica catastrófica; la realidad de los datos -que siempre es tozuda- nos dice   que “la inversión extranjera en España se hunde más de un 23% entre enero y septiembre, con 18.303 millones.  España registra su peor tercer trimestre en captación de capital extranjero desde 2020, año marcado por la pandemia.  Repsol insiste: o hay seguridad jurídica, o se llevará 1.500 millones de inversiones para hidrógeno de España. Los empresarios acusan al Gobierno de trabajar «para que las empresas ganen menos dinero» (Diario La Razón, 20.12.2023).

Esta noticia viene ratificada “a futuro” con otra fechada el mismo día 20 por europapress/economía finanzas/finanzas que dice: La encuesta de Bank of America infrapondera a España y la sitúa como segundo peor destino de inversión. Los gestores de fondos europeos consultados por Bank of America (BofA) para su encuesta de enero han agravado su apuesta por infraponderar al mercado bursátil español en 2024 y lo han situado como el segundo destino de inversión menos atractivo tras Italia”.

La productividad de la Economía española: El “último de la fila”

En segundo lugar, el pasado martes se conocieron los datos de la OCDE sobre la productividad de las Economías de los países integrados en la Organización. Y no hace falta ser un experto para contemplar que los datos publicados muestran que la productividad se hunde en España un 4% y anota el peor registro de la OCDE. Así, la prensa diaria (ABC) titulaba la noticia diciendo “España se perpetúa en el pelotón de cola del ‘club de los países ricos’ con la peor evolución del rendimiento entre los años 2018 y 2023. Desde que gobierna Sánchez el desempeño ha caído un 3,8% frente al 54% que ha crecido el salario mínimo” (Diario ABC 19.01.2024). Item más: Contumaz en el error, “España desoye a Europa y se resiste a crear un consejo de la productividad. La UE fue clara en 2016: los países deben tener consejos nacionales” (Diario ABC 20.01.2024).

Los fijos discontinuos: unos seres mitológicos no cuantificados que falsifican las cifras de desempleo en España

Por último, desde hace más de un año el ejecutivo se niega a cuantificar el número de trabajadores que están en la extraña situación de fijos discontinuos o -en términos militares-  “pendientes de destino”. Se trata de unos seres mitológicos como los centauros porque son mitad hombre -o, si lo prefieren, persona humana- trabajadora y mitad caballos parados. El problema surge cuando esta muestra de contabilidad “creativa” va acompañada de la voluntad contumaz del ejecutivo de ocultar las cifras de seres humanos que están, a día de hoy en España, en esa peculiar situación. Y ese escamoteo de cifras repercute en la falsedad de las cifras reales de desempleo en España.

Conclusión: El trampantojo del crecimiento económico en España

Las tres noticias que hemos relatado -junto a otras muchas que recordar no queremos- no concuerdan con las triunfalistas sobre el crecimiento económico de nuestro país que en los últimos días han aireado el ejecutivo y sus terminales mediáticas y empresariales tanto en nuestro país como en el extranjero (por ejemplo, en la exclusiva y excluyente Cumbre de Davos, Suiza, epítome del capitalismo liberal en su estado químicamente puro en la que han podido avistarse 35 Avex de Rapiña encerradas en un cuarto oscuro con su cetrero).

Nuestra alarma procede de aplicar el siguiente silogismo: Si resulta evidente y es reconocido por todo economista no sesgado, que el volumen de la inversión extranjera, el nivel de productividad y la tasa real de paro de un país son otros tantos datos relevantes para diagnosticar el estado de salud de su Economía; y si constatamos los tres síntomas preocupantes de la Economía española; entonces concluiremos que la Economía española no “goza de buena salud”.

Y si a lo anterior añadimos que el ejecutivo y sus terminales mediáticas y empresariales llevan haciendo una operación intensa de maquillaje sobre la base de la referencia aislada a algunas magnitudes macroeconómicas -maquillaje que no puede extenderse al déficit público brutal que arrastra España- podemos llegar a una conclusión adicional que sirve de título a esta entrada y consiste en que estamos asistiendo como espectadores a una aplicación paradigmática del conocido como “efecto trampantojo” en la imagen del crecimiento económico en España (recordamos a nuestros lectores que el Diccionario de la RAE  define “trampantojo” como “trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es” y ofrece los sinónimos siguientes: “trampa, artificio, enredo, engaño”).