Nacionalismo xenófobo y toxicidad empresarial: Reflexiones a propósito de la crisis de GRIFOLS

El hundimiento en bolsa de la cotización de las acciones de GRIFOLS, con las pérdidas milmillonarias que ha ocasionado -¡no lo olvidemos!- a los inversores grandes, medianos y pequeños nos invita a ofrecer a nuestros lectores unas breves reflexiones sobre las relaciones de causa-efecto entre el nacionalismo identitario y xenófobo y la toxicidad empresarial, empezando por recordar que el DRAE define la xenofobia como “odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros”.

Debemos comenzar llamando la atención del respetable sobre la entrada que mi maestro publicó en su blog el pasado dia 11 del mes en curso titulada “Casualidades sorprendentes: La caída de la cotización de GRIFOLS y los incentivos fiscales estrafalarios”. Como desde dicha fecha las casualidades sorprendentes no han dejado de producirse (como, por ejemplo, el anuncio en la prensa económica del viernes 12 de enero de que “la CNMV da a Grifols 10 días para informar” si ¡10 días!) y dado que parece que los anuncios de GRIFOLS de demandar a GOTHAM no han calmado al mercado que ha seguido en caída cuasi-libre ; nos parece pertinente intentar explicar lo que, en principio, parece inexplicable.

En concreto, en la entrada de su blog citada,  mi maestro parece mostrar una cierta tibieza o inseguridad de criterio el tercer apartado referido al “HILO MISTERIOSO DE ACONTECIMIENTOS”. Como aventuramos que la intención subyacente residía en sugerir al lector la existencia de una relación de causalidad evidente, nos tomaremos la libertad de exponer de forma expresa la idea implícita y, para ello,  describiremos las fases del círculo vicioso:

a) Comienza el proceso con los favores que la casta política xenófoba hace a la empresa prevaliéndose del clima corrupto que esa casta propicia en la región que controla gracias a la aquiescencia del poder central.

b) Después, la empresa que se muestra proclive al nacionalismo xenófobo que le ha favorecido (p.ej. mediante declaraciones de su presidente en favor de referéndums de autodeterminación groseramente inconstitucionales), aprovecha la ventaja competitiva para consolidar una posición dominante en el mercado.

c) En la siguiente fase, la empresa enriquecida reparte una pequeña parte de su botín con el partido xenófobo y con sus dirigentes a quienes integra, por ejemplo, directa o indirectamente en su consejo de administración blanqueando de esta manera el delito cometido continuamente.

Advertimos a nuestros lectores de que nos parece que este mecanismo causal no solo explica el éxito rutilante de sociedades regionales sino también el de muchas sociedades -públicas y privadas- nacionales y multinacionales que -como decía el poeta- “recordar no quiero”.

Y, como dice mi maestro en fase bíblica, “quien tenga oídos, que entienda”.