Tiovivo se escribe con ACENTO: La tentación de Alberto Garzón (disculpen la rima). El escándalo y el arrepentimiento

Desde el asombro, el pasmo y la admiración -sinónimos todos ellos de escándalo- afronto ilusionado el relato de una novela ejemplar recentísima de la corrupción transversal en nuestra maltrecha nación que pudiéramos llamar “la tentación de Alberto Garzón”.

Las herramientas necesarias para desbrozar el lodazal

Para entender la noticia que acaba de escandalizar a nuestro malhadado país y, además, por partida doble, porque dos son los partidos políticos implicado; resulta justo y necesario pertrecharse de los tres términos siguientes en el Diccionario de la RAE:

a) Tentación: Instigación o estímulo que induce el deseo de algo. Persona, cosa o circunstancia que provoca la tentación. Solicitación al pecado inducida por el demonio. Sinónimos: atracción, provocación, incitación, seducción, sugestión, fascinación, embaucamiento.

b) Escándalo: Alboroto, tumulto, ruido. Hecho o dicho considerados inmorales o condenables y que causan indignación y gran impacto públicos. Un escándalo financiero. Desenfreno, desvergüenza, mal ejemplo. Sinónimos: alboroto, follón, bochinche, barahúnda, vocerío, griterío, gritería, tumulto, gresca, bullicio, bulla, algarada, barullo, chongo, descaro, desvergüenza, inmoralidad, impudicia, provocación.

c) Arrepentimiento: Acción o efecto de arrepentirse. Enmienda o corrección que se advierte en la composición y dibujo de los cuadros y pinturas. Sinónimos: compunción, pena, dolor, abatimiento, agobio, penitencia, retractación, abjuración, rectificación, desistimiento.

Arrepentimiento activo: arrepentimiento que manifiesta el reo en actos encaminados a disminuir o reparar el daño de un delito, o a facilitar su castigo. Puede ser circunstancia atenuante

La noticia escandalosa

El diario El Economista del pasado 15 de febrero nos brindaba la noticia siguiente: “Alberto Garzón ha vuelto a ser noticia meses después de anunciar su decisión de dejar la política. El exministro de Consumo y exsecretario general de Izquierda Unida ha rectificado en menos de 24 horas para renunciar a formar parte de la consultora Acento como asesor en temas de geopolítica. Aunque todavía faltaba el consentimiento de la Oficina de Conflictos de Intereses, la noticia se difundió en la tarde del martes: Garzón iba a incorporarse a la consultora que creó el exministro socialista José Blanco para hacerse cargo de la Dirección de Prospectiva GeoPolitica. Sin embargo, las fuertes críticas recibidas por Garzón en las últimas horas (en las que no pocos excompañeros de partido le han recordado su postura contra las puertas giratorias) han provocado que el exministro dé marcha atrás, no sin confesar cierta frustración en una carta abierta publicada en su perfil de X (antes Twitter)”.

Qué es la consultora Acento y quienes la lideran

La página web de ACENTO PUBLIC AFFAIRS S.L.: Firma de consultoría supra-especializada en ASUNTOS PÚBLICOS con oficinas abiertas en Madrid, Barcelona y Bruselas; nos informa de que José Blanco es Socio Fundador y CEO que nos brinda algunos pensamientos profundos como: “Los retos actuales de bienestar de progreso de sostenibilidad de transformación… requieren imprescindiblemente de una confluencia, un entendimiento y una sintonía entre instituciones y empresas; en un marco de total transparencia”. En simetría política nos informa también que Alfonso Alonso es su Presidente quien también nos brinda generosamente otras perlas escogidas de su pensamiento: “Entendemos la política y comprendemos la empresa desde una conciencia abierta y un conocimiento profundo, y creemos en nuestra capacidad de contribuir en positivo a su interacción”.

Como estas perlas escogidas podrían parecer piezas de la famosa Enciclopedia Universal de las Obviedades; caemos en la cuenta que son estupideces que sirven de pantalla al no menos famoso Tratado Nacional del Trinque, en el que moran otras piezas igualmente brillantes del CEO como la que reza: “Como corromperse en una estación de servicio de la A-6 de la Provincia de Lugo”.

El tiovivo: enfermedad crónica de nuestro “Régimen”

Como las prácticas corruptas de nuestros amados partidos constitucionalistas -más agudizadas, si cabe, en los partidos racistas de la periferia- no son enfermedad aguda , sino crónica nos parece oportuno ofrecer a nuestro lectores la reproducción parcial y literal de la entrada de este blog del pasado 19 de enero de 2018 titulada “El misterio de las puertas giratorias. Tráfico de influencias. Como el delito puede convertirse en ciencia. En ella decíamos, entre otras cosas:

“El misterio de las puertas giratorias que se convierten en tiovivos.

Comparecemos de nuevo ante la selecta concurrencia de este blog, con el pertinente permiso de su anfitrión, para intentar explicarles y explicarnos el mecanismo denominado de las “puertas giratorias” que se presenta ante nosotros como un fenómeno, por una parte,  polifacético y complejo, ya que presenta perfiles sociológicos, políticos, profesionales y empresariales;  y misterioso, puesto que, según veremos, ofrece facetas difícilmente explicables. Y nuestro interés actual nace de las noticias que hemos leído en la prensa económica y de información general de estas últimas semanas que daban cuenta de cómo algunos de quienes fueron en su día destacadísimos responsables políticos de nuestro país transitaban de unas corporaciones a otras y de unas a otras firmas de abogados. Pues bien, estas noticias nos han traído a la memoria otras muchas precedentes de los últimos años tanto en nuestro país como en el extranjero en parecido o igual sentido –porque parece que las puertas entre lo público y lo privado giran en todo el orbe– con la particularidad en los últimos tiempos parece que las puertas giratorias que, desde siempre, han permitido a los políticos reubicarse en grandes corporaciones que algunas veces dependieron de su imperium o en destacadas firmas de abogados, tras pasar, en su caso, por los periodos legales de incompatibilidad; parecen incrementar su velocidad de giro  y la reciprocidad de sus movimientos hasta convertirse en verdaderos tiovivos para solaz del público que, con cierta envidia, contempla, absorto, sus progresos y fortunas. Y, entonces, surge nuestro asombro y nuestra pregunta bienintencionada: ¿Cómo es posible que un político o política que precisa dedicar todo su tiempo a las labores representativas del pueblo encuentre disponibilidad de tiempo en tan ajetreada vida para elaborar una tesis doctoral o para preparar un concurso a una cátedra? ¿Cómo es posible que ese mismo político o política adquiera, durante el desempeño de su cargo, conocimientos y experiencia profesionales tales que justifiquen su “fichaje” por corporaciones, consultorías o firmas de abogados que, con anterioridad, nunca los hubieran contratado por sus méritos precedentes? Y la única explicación que se nos ocurre es que la tarea política “imprime carácter” al elegido o elegida, hasta el punto de que potencia las capacidades –con frecuencia, inicialmente escasas y menguantes- de nuestros políticos o políticas hasta el punto de que, no mostrando aparente mejora en aquellas capacidades, experimentan un proceso físico y psíqjuico parecido a la transfiguración que solo se expresa cuando abandonan sus cargos por voluntad propia o de sus electores.

Cómo transformar el delito de tráfico de influencias en actividad científica

Y la explicación anterior tranquiliza nuestro espíritu y lo aleja de la más leve sospecha del tráfico de influencias tipificado como delito en nuestro Código Penal de dos maneras, según la naturaleza –pública o privada- de su autor. Así, en el primer caso, el artículo 428 dice que “el funcionario público o autoridad que influyere en otro funcionario público o autoridad prevaliéndose del ejercicio de las facultades de su cargo o de cualquier otra situación derivada de su relación personal o jerárquica con éste o con otro funcionario o autoridad para conseguir una resolución que le pueda generar directa o indirectamente un beneficio económico para sí o para un tercero, incurrirá en las penas de (…)” mientras que el artículo 429 dispone que “el particular que influyere en un funcionario público o autoridad prevaliéndose de cualquier situación derivada de su relación personal con éste o con otro funcionario público o autoridad para conseguir una resolución que le pueda generar directa o indirectamente un beneficio económico para sí o para un tercero, será castigado con las penas de (…)”.

Y la anterior explicación se completa con el informe que la Universidad de los Grandes Lagos (la UGLA), prestigioso centro académico próximo a Chicago y defensor del liberalismo en sus faceta más pura ha publicado demostrando –de forma semejante a lo que ya demostró con los abusos de información privilegiada o “insider trading”- que, empleando la metodología del análisis económico del Derecho, el libre y creativo desarrollo del tráfico de influencias basado en el uso intensivo de las puertas giratorias entre lo público y lo privado permite una asignación de recursos mucho más eficiente que su prohibición y su penalización. El coste de agencia de penalizar estas conductas es muy superior que el de permitirlas.

La UNITONTA ofrece un nuevo master de “carrouseling”

Visto lo anterior, la Consultora Académica Jurídica Abierta (CAJA) –de la que hablamos en entradas previas- ha entregado en fechas recientes a la Universidad Total Trasatlántica (UNITONTA) un informe detallado son dos recomendaciones:

a) La creación de un nuevo master denominado de “carrouseling”, destinado a facilitar a los estudiantes que acudan al mismo los conocimientos básicos para triunfar ellos mismos o asesorar a políticos, funcionarios, profesionales o empresarios en el difícil arte del tráfico de influencias y del uso de las puertas giratorias. Este master será complementario y se ofertará a mitad de precio con el Curso de Coaching Jurídico (CUCOJU), del que hablamos en anteriores ocasiones.

b) La instauración de un premio anual que llevará por nombre “Giróvago del año”  -en conmemoración de los monjes que, por no sujetarse a la vida regular de los anacoretas y cenobitas, vagaban de uno en otro monasterio y de la orden de derviches giradores de Turquía- que reconocerá el especial mérito del político, funcionario, profesional o empresario que haya transitado bien directamente o bien “mediata persona” desde lo público a lo privado o viceversa obteniendo los mayores beneficios de tan apasionante viaje”.

Y, ¡QUIEN TENGA OIDOS, QUE ENTIENDA!