¡Templanza! Recomendación bienintencionada a quienes acosan, día tras día, a nuestro Poder Judicial: Harto ya de estar harto, ya me cansé

El pasado miércoles, 31 de enero de 2024, el presidente del CGPJ hizo el enésimo llamamiento a los representantes del partido gubernamental y de los partidos racistas que le apoyan para que dejen de cuestionar la independencia e imparcialidad de las juezas y jueces que integran el Poder Judicial.

Sirva esta entrada como muestra del respeto profundo que siento hacia los cientos de juezas y jueces que, durante más de treinta años de mi vida, me dieron la razón y me la quitaron, estimaron mis recursos y los desestimaron pero nunca -repito, nunca- me dieron el mas mínimo motivo para dudar de su independencia de criterio. Procedo:

Harto ya de estar harto ya me cansé

Con este poema machadiano creemos poder interpretar el ánimo de los miles de juezas y jueces que, en nuestro país, se esfuerzan a diario por mantener en pie el edificio judicial con pocos medios y mal retribuidos y contemplan, al mismo tiempo, como ministros del Gobernó de España (¡!) y energúmenos de todo sexo que obran de portavoces de partidos racistas, terroristas y asesinos atacan impunemente su independencia ante el silencio cobarde y cómplice del mismo ejecutivo que, sin vergüenza, encomienda a otros ministros la lamentable labor de hacer, al tiempo, manifestaciones altisonantes de respeto a su labor, que suenan patéticas por manifiestamente hipócritas y groseramente esquizofrénicas.

¡Dejen al Poder Judicial en paz! Enésima entrega del Presidente del CGPJ.

El pasado miércoles, 31 de enero de 2024, el presidente del CGPJ Vicente Guilarte en el acto de inauguración del curso 2024-2025 en la Escuela Judicial y ante los 119 jueces y juezas en prácticas de la 74ª promoción de la Carrera Judicial que prestaron el juramento de confidencialidad, hizo un nuevo llamamiento a los representantes públicos a no cuestionar la imparcialidad de los integrantes del Poder Judicial. Textualmente dijo: “Lo que no guste deberá combatirse a través del sistema de recursos y de instancias superiores” y añadio: “Hago de nuevo un baldío pero insistente llamamiento institucional a que nos dejen en paz, a que no cuestionen la imparcialidad de los integrantes del Poder Judicial, cuyo proceder se guía por el principio de legalidad”.

Dirigiéndose a los 119 jueces y juezas en prácticas de la 74ª promoción de la Carrera Judicial, hizo un discurso admirablemente inteligente por estar transido de un sentido de la ironía tan difícil de hacer en los tiempos que corren: “Permitidme que una vez más, y lamento ser cansino pero más lo son ellos, haga referencia a lo sucedido ayer en el Congreso. Amén del sainete y en lo que nos afecta, volvimos a escuchar inaceptables descalificaciones de miembros de la Carrera Judicial. Salió al paso inequívocamente de todo ello el titular de justicia, lo cual celebro y secundo desde mi accidentada posición al frente del CGPJ. No deben olvidar que también ellos, quienes nos insultan, son parte del poder legislativo de un Estado que los acoge y les brinda su Tribuna. La lealtad institucional debiera llevarles al respeto de la independencia judicial y de separación de poderes que yo intento preservar desde lo nuestro frente a lo suyo, pero sin que me sea posible ante sus constantes injerencias”.

No esta de más, en los tiempos de miseria moral en los que nos ha tocado vivir, transcribir el texto del juramento o promesa de confidencialidad respecto de los expedientes judiciales a los que tengan acceso durante su formación que hicieron los jueces y las juezas en prácticas de la 74ª promoción de la Carrera Judicial que el pasado 9 de enero se incorporaron a la Escuela Judicial; “Juro/prometo guardar debidamente el secreto profesional respecto de los hechos y circunstancias de los que tenga conocimiento como consecuencia de los expedientes judiciales a los que tenga acceso en el periodo de formación, mantener el secreto de las deliberaciones con los jueces y juezas tutores o con otros compañeros y compañeras respecto de las actividades jurisdiccionales en las que participe y comportarme con la dignidad y lealtad exigible a un/a juez/a en prácticas hacia los ciudadanos y hacia la institución judicial”.

Tampoco sobra recordar lo que les dijo el presidente del CGPJ, tras felicitarles por haber superado la fase de oposiciones y animarles a “aprovechar la oportunidad” de completar su formación en la Escuela Judicial: “Nunca olvidéis que ser sujeto pasivo de la actividad jurisdiccional, especialmente penal, genera una desazón infinita en el justiciable que siempre debéis tener presente procurando atemperarla”. El presidente del CGPJ ha pedido a los jueces en prácticas que actúen siempre “desde el respeto al principio de legalidad y a la independencia, muy vinculadas con un sentido ético de la función y con una autoexigencia de ejemplaridad vital que a veces puede implicar una renuncia, pero que resulta imprescindible para reforzar el respeto a la institución en la que desde ahora os insertáis”.

Por último, el presidente del CGPJ se refirió a la independencia judicial, que ha definido como uno de los pilares de la función jurisdiccional y de la que ha dicho que “no significa un ciego automatismo en el actuar la justicia sin que medie cualquier influjo ajeno a la estricta aplicación del principio de legalidad”, sino “básicamente, el aislamiento respecto a la influencia de otros poderes del Estado”.

Un oasis de dignidad en el desierto del encanallamiento

El acto que acabamos de describir, celebrado el pasado miércoles, en la Escuela Judicial nos parece un oasis de dignidad en el desierto del encanallamiento en el que quieren convertir nuestro Estado de Derecho el ejecutivo que lo desgobierna y sus secuaces.

En efecto, la contumacia en el error de acosar la independencia de nuestro Poder Judicial que perpetran a diario los partidos regionalistas ladrones, xenófobos y asesinos acompañados de vicepresidentas y ministros del ejecutivo español e incluso del partido que lo sustenta, tan procaces y repetidas que se están convirtiendo en una especie de deporte de -pretendida y por ahora no lograda-  “la caza del juez y la jueza” que nos tememos creen estar practicando desde la impunida, nos obliga moralmente -práctica tan recomendable como desconocida para las acosadoras, los acosedoros y los acosadores que integran esa jauría política y mediática- a ser simétricos en nuestra recomendación y advertencia para que dejen en paz a nuestras juezas y jueces para que puedan desempeñar la función que les encomienda nuestra Constitución de juzgar y hacer cumplir lo juzgado, sin interferir con ataques por completo injustificado,

Y esta recomendación la hacemos con una justificación y una finalidad bienintencionada;

a) La justificación consiste en animarles para que practiquen la virtud teologal de la templanza que hace pocos días extendió -cual buena nueva- el líder espiritual de esa secta variopinta de delincuentes. Recordemos que la Tercera Parte del Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que “la templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad”.

b)  La finalidad bienintencionada reside en aclarar -si ello es posible.- en sus caóticas entendederas que no es lo mismo la inviolabilidad de la que gozan impunemente en sus estrados parlamentarios que parece dar cobijo – bajo el manto generoso de su libertad de expresión (que nunca la nuestra como simples ciudadanos que con nuestros impuestos pagamos sus siempre estratosféricos -por inmerecidos-  emolumentos)- a sus amenazas chulescas por nominativas hechas con publicidad que nos parecen -desde nuestra ignorancia penal-  derechamente injuriosas con su inmunidad perpetua ante la eventualidad -casi segura y que deseamos con todo nuestro corazón- de que en el futuro cercano incurran en una conducta fácilmente subsumible en un tipo penal de terrorismo o de malversación de fondos públicos -disciplinas deportivas en la que se muestran imbatibles -e imbatiblas- que deberá ser enjuiciado por esos mismos jueces y juezas que diariamente denostan. En suma, además de malos y malas, son tan tontos y tontas que confunden la gimnasia con la magnesia y al sifilítico con el filatélico.

¿Hasta cuándo abusareis, acosadores judiciales, de nuestra paciencia?

Queremos acabar esta entrada transcribiendo el inicio de la Primera Catilinaria de Cicerón (Oratio in Catilinam Prima in Senatu Habita, Marco Tulio Cicerón) de la que en tantas ocasiones hemos abusado (la última en la edición del Semanario Satírico -y Satánico- de Genomia (SSG) del 6 de noviembre de 2022 dedicada al Festival de cine y de teatro de Ferroz);

Quousque tandem abutere, Catilina (en nuestro caso, el acosador/a judicial), patientia nostra?

Quam diu etiam furor iste tuus nos eludet?

Quem ad finem sese effrenata iactabit audacia?

¿Hasta cuándo abusarás, Catilina (en nuestro caso, el acosador/a judicial), de nuestra paciencia?

¿Hasta cuándo esta locura tuya seguirá riéndose de nosotros?

¿Cuándo acabará esta desenfrenada osadía tuya?

Nota bibliográfica: Nuestros escasísimos lectores y lectoras que tengan una tendencia melancólica o masoquista pueden seguir este callejón de la infamia consultando la entrada que publicámos el pasado día 22 de enero de 2024 titulada “¡Déjenles, de una vez, en paz! Reflexiones a propósito de unas manifestaciones desafortunadas de una vicepresidenta confundida y un ministro montaraz que seguía, a su vez, el camino indignante de la entrada que publicada el pasado día 26 de diciembre de 2023 mi maestro Alberto J. Tapia en su blog y llevaba por título “El precio de la injerencia política en el Poder Judicial: ¡Déjenles en paz!” en la que formulaba un ruego a TODOS los partidos políticos nacionales: ¡Déjen al Poder Judicial en paz!”.